En su página de la web, Lil se presenta como defensora de la clase obrera. Es directora, escritora y productora de obras de las tablas, las pantallas grande y chica.
Lil es directora artística de la Asociación para el Fomento del Arte en Londres y Directora Asociada a sociedades de beneficencia del área de Hackney de Londres y también de la ciudad escocesa de Glasgow.
¡Hola, Lil! Me gustaría hacerte unas preguntas. Para empezar, ¿cuál es tu proyecto actual?
Actualmente, estoy trabajando en un documental sobre la historia de las mujeres que se vestían de hombres, que en estos días se conocen como “Drag Kings” como una forma de arte. Es un tema sumamente interesante, al cual lo puedo abordar gracias a unos fondos que he podido conseguir. Durante un año entero, me pasé llevando a cabo la investigación histórica, y ahora tengo suficiente material para el documental, que se encuentra en el proceso de edición.
¿Cuál es tu formación? ¿Qué trabajos hiciste antes de tu actual proyecto?
Yo he trabajado como realizadora de teatro y me considero artista. Soy, además, escritora y directora y productora artística. Anteriormente, hice otros documentales, pero me di cuenta cuando iba a cumplir una de esas edades fundamentales de la vida, que las obras de teatro pueden quedar en la esfera de lo efímero, pero que con el arte visual queda un legado digital.
¿Qué cosas de la vida te resultan una fuente de inspiración?
Creo que al hacer tanta investigación como escritora e historiadora revisionista y social, y al crecer en un ambiente de clase obrera, me di cuenta que nuestra narrativa de la historia es invisible. En realidad, es lo que pasa con cualquier grupo marginalizado, su historia no es visible o es contada por los que tienen el poder. Con tanta experiencia investigadora, con todo lo aprendido, he descubierto tantas historias inéditas. La gente piensa que muchas de las experiencias humanas son nuevas, pero no las son. Mucho de lo que consideramos que no sucedía antes, en realidad es parte de la historia de la humanidad que viene ocurriendo por cientos o miles de años, pero que estaba oculto, que no formaba parte de la historia oficial.
Lo que me inspira es generar concientización de la complejidad de la vida cultural, que no se trata de reducir nuestro conocimiento a lo que se nos enseña en la escuela.
O sea, te considerás una artista polifacética…
En la comunidad obrera, uno no tiene permitido llamarse a sí mismo artista, ya que ese rótulo no paga las cuentas, por lo que me llevó mucho tiempo considerarme una. Lo que me hizo sentirme cómoda en la piel de artista es que cuando empecé a solicitar fondos para llevar a cabo mis proyectos, en lugar de sacar la plata de mi bolsillo u organizar colectas, decir que uno es artista es lo que más contribuye a obtener el dinero necesario para este tipo de trabajo. Fue entonces que me di cuenta de que no tiene nada de malo ser artista.
Para mí, la fama no es mi tema central. Tampoco lo es ser rica, ya que apenas llego a fin de mes estos días, pero bueno, es lo que le sucede a muchos trabajadores autónomos. Yo creo que todo lo que hago es por la obra en sí. O sea, sin ninguna intención de canonizarme como tal, sí, hoy día yo me considero artista.
¿Tenés alguna conexión con Argentina?
Aparte de mi amigo Pablo, que me enseñaba castellano hace 20 años en este mismo departamento, hace poco hice una película en blanco y negro y la pusimos como candidata al Premio del Cine Moderno en Blanco y Negro de Buenos Aires, y la exhibieron en la pantalla grande. Lo gracioso fue que cuando se lo dije a Pablo, él me sugirió ir juntos a Buenos Aires, pero como ninguno de los dos teníamos para los aéreos, nos quedamos aquí.
Tengo una pregunta personal para vos, ya que nos conocemos hace 20 años, y te considero una gran amiga ¿alguna vez te gustaría visitar Goya?
Me encantaría tanto, tanto. Lo venimos hablando desde hace años, y bueno, se acercaba uno de esos cumpleaños que te marca y empecé a ahorrar… Pero tuve que usar mis ahorros para la reparación de mi barquito. Ese sigue siendo un sueño que lo pienso realizar.
Goya es la sede del teatro en funcionamiento más antiguo del país. Si tuvieras la oportunidad ¿te gustaría hacer algo ahí?
Absolutamente, me encantaría. Sería también una oportunidad para volver a reconectarme con el castellano. Tengo otro proyecto dando vueltas sobre las vidas de Frida Kahlo y Pablo Picasso, y me gustaría que una parte del guion sea en ese idioma, y que sea en el acento correcto…
O sea, ¡que los actores hablen como goyanos!
¡Me imagino que sería como que hablaran los de las provincias de aquí!
El tema es que el teatro ha sido mi primer amor, y vivo diciendo que ya está, que ya pasó la etapa mía del teatro… y este año ya me han pedido dirigir dos obras de las tablas, y terminé diciendo que sí otra vez.
Al trabajar con gente joven, y que actualmente todo el mundo está con sus celulares, y la sombra de la inteligencia artificial, yo pienso que un robot nunca logrará proyectar las emociones humanas de la manera que el ser humano lo puede hacer en el escenario. Por ejemplo, hasta en los teatros más pequeños, un actor tiene que saber hablar y proyectar. Una cosa que observé en mi obra en la Iglesia de los Actores de Covent Garden en Londres, que es una sala grandísima, al tener un problema técnico… Todos los actores se encontraron teniendo que hacer un precalentamiento de la voz por media hora, sin micrófono, lo que fue muy interesante. Se pudo ver quién puede y quién no puede proyectar su voz. Fueron los que también practican canto a los que les resultó fácil hacerlo.
En otras palabras, tu opinión es que más allá de la tecnología y la inteligencia artificial, todavía hay un lugar para el teatro en la vida cultural…
Sí, siempre. La gente… lo mismo que pasó con los CDs y toda la tecnología digital, todavía tenemos la análoga. Con el resurgimiento del vinilo… Todavía andamos en bicicleta, que es un invento de la época victoriana, yo creo que van a ser más valorizadas las habilidades del ser humano… como también el arte de la narración, especialmente cuando uno se comunica más allá de la palabra, ya que mi formación es en el teatro físico, comedia y el mimo inicialmente, el teatro va a seguir viajando por todo el mundo.
Lil, muchas gracias por tu tiempo y por compartir todo esto con los goyanos.
Si querés saber más sobre Lil, podés visitar su página en la web: https://www.lilwarren.com/




Autor y traductor: Pablo Guillermo Escobar
Sobre el autor: Pablo nació en Goya (Corrientes) hace 50 años. Creció en el barrio Villa Scófano. En aquellos días, no había Universidad en la ciudad. Por ello se mudó a Buenos Aires en 1998 con la intención de estudiar el traductorado de inglés en la UBA. Por cosas de la vida, terminó viajando a Londres, lugar donde reside actualmente. En la capital londinense, se graduó en Economía y Filosofía Política en la Universidad de Queen Mary. Ha colaborado en publicaciones locales y programas de radio a nivel nacional. En Londres ha tenido el privilegio y el honor de conocer personas sobresalientes. Como inmigrante, vive simultáneamente en dos lugares en el mundo, o sea que su corazón sigue en Goya, pero considera que su hogar está en Londres. Su intención es compartir las vivencias enriquecedoras con los lectores de esta publicación.
