Para la tierra divina de músicos y cantores

van mis estrofas mejores a la tierra correntina

porque perduran en mí tus noches de río y luna

te quiero como a ninguna mi provincia guaraní.

… dice el recitado de uno de los himnos chamameceros de esta ciudad, la polca “Goya Porá” que compusieran un hijo de este suelo, Mauricio Valenzuela, y el gran poeta rosarino Lito Bayardo.

Y se vuelve insoslayable comenzar un escrito sobre el chamamé citando al pionero porque marcó un hito en la historia de nuestra música al editar con un conjunto bajo su dirección la primera grabación de un artista correntino allá por abril de 1936. Pero, también, porque su agrupación fue escuela y guía para muchos otros, entre ellas las hermanas Lezcano que tuvieron el privilegio de cantar en esas primeras placas “6 de Enero” y “La Rinconada”, dándole, de esta manera, al chamamé el incuestionable logro de ser el único género de la música popular argentina en que sus primeras grabaciones contaron con cupo femenino. Pero, también es interesante analizar qué chamamé representaba Don Mauricio con su orquesta, porque no se tienen datos de una propuesta similar en algún festejo en el campo o en un baile orillero.

Al igual que el maestro Herminio Giménez que siempre trató  y, entiendo, logró jerarquizar la música paraguaya, Valenzuela apeló a cantores y músicos de renombre para lograr su sonido, como se puede escuchar, por ejemplo, en la grabación de la polca antes mencionada.

Esto obedecía, también, al ámbito en que comenzó a consolidarse el chamamé en los primeros tiempos, en Buenos Aires, salones del centro porteño que permitían esa ambiciosa orquestación.

Pero en su rica discografía también brindó espacio a acordeonistas terruñeros como Marcos Ramírez, Ramón Estigarribia, Mincho Ruiz Díaz o Ambrosio Miño, por lo que incuestionablemente Mauricio Valenzuela representa un genuino exponente de la música correntina, más allá de su propuesta orquestal.

Siguiendo con este punto, uno de los datos faltantes en su biografía es si la “Orquesta Urbano” en la que Valenzuela según investigadores como Enrique Piñeyro hizo sus primeras armas, era una agrupación de Goya o Buenos Aires, ya que observando la formación se desprende que es lo que luego llevó a su propuesta.

Valenzuela con la Orquesta Urbano


Otro interesante aspecto para estudiar de Don Mauricio es su posible ascendencia afro, ya que en estos tiempos en que la etnomusicología se ha interesado en la música correntina, es un dato que puede abrir otras líneas de investigación.

La embajada artística de Don Mauricio Valenzuela contó siempre con poetas de jerarquía, y en lo que tiene que ver con goyanos hay dos nombres para resaltar, Odín Fleitas, letrista y poeta de importante producción en el ámbito literario, y especialmente Amelia del Carmen Serrano, a quien considero la primera letrista correntina del chamamé.

Desconocemos si alguna de sus cancionistas goyanas, como Rosita Minué, pudo haber grabado con Don Mauricio, como tampoco hay datos del efímero dúo “Los Trovadores de Itatí” de Rosita Minué y Mario Millán Medina. Son muchos de los eslabones perdidos que tiene nuestra labor de investigación, pero por suerte para el género, en estos tiempos hay mucho interés en estudiarlo y dar sus primeros pasos también en el ámbito académico. 

Por la razón que sea, Mauricio Valenzuela como la mayoría de los referentes chamameceros nunca plasmaron en un escrito sus vivencias, debiendo apelar el interesado a reportajes en publicaciones de época o algún aporte de compañeros de su tiempo.

Otro trabajo pendiente para terminar de poner en valor el aporte de este ilustre goyano, es rescatar sus registros de la “Víctor” de la que no se conocen listas, por lo que siempre trabajamos a ciegas. La Fundación Memoria del Chamamé cuenta con un catálogo de 116 fonogramas, pero sabemos que son muchos más porque tenemos publicaciones del sello anunciando otras grabaciones. Tarea para el hogar seguir rescatando.

Y a manera de apostilla, les dejo en el final un relato de la famosa última gira de Valenzuela por tierras correntinas para actuar en distintos escenarios aprovechando que iba a cerrar su gira en el Festival del Folklore Correntino de Santo Tomé (Corrientes) y que escuché de boca del protagonista en la intimidad de su casa.

Don Mauricio estaba retirado de la música cuando recibió esta invitación y apeló a sus dos hijos para acompañarlo y a Dana Roch, cantante y gestora cultural que residía en Buenos Aires que le sugirió al Maestro que en Corrientes sume a su sobrino que por entonces no había incursionado aún en la música correntina, y de esta manera, en la actuación de Mauricio Valenzuela en la confitería “Panambí” de la peatonal correntina, integró su conjunto el recordado Pocho Roch.

Corría el año 1964. 

Historia grande de la cultura correntina, el goyano Mauricio Valenzuela.

Valenzuela con Dana Roch en Santo Tomé

Por Pedro Zubieta (colaboración para la revista “Arandú”)