Según la Organización Mundial de la Salud hay 8 millones de personas infectadas con sífilis en el mundo. Argentina ha presentado un aumento del 71% en el 2025 respecto al período 2024. Y en lo que va del 2026, existen 55,000 casos nuevos en jóvenes adultos y en adolescentes. Además, en las embarazadas se ha registrado un 15% de aumento de casos. Por lo tanto, también se han incrementado la sífilis neonatal y la transmisión vertical, es decir, la transmisión de madres a hijos.
Otro dato preocupante es el hecho de que el Ministerio de Salud Pública de la Nación publicó los datos de mortalidad neonatal, en otras palabras, la muerte de los niños recién nacidos y la mortalidad materna. Ambos casos han crecido en este último año. Si bien parecen números insignificantes, es decir de 8 a 8,5 muertes cada 10,000 nacimientos (en el caso de los niños y las madres, un poquito más) son 140 mujeres que mueren por un parto. En la Argentina no llegaban a 90 personas por año. O sea, existe un aumento de la mortalidad de mujeres que se invisibiliza.
Hay un consenso de que esta situación se debe a la ausencia del Estado, al abandono del Estado nacional respecto de las actividades que eran habituales del Ministerio de Salud Pública de la Nación. En el 2025 no hubo distribución de profilácticos. Tampoco hubo campañas de prevención de las enfermedades de transmisión sexual. No hubo campañas de educación sexual desde los ámbitos nacionales que puedan llegar a toda la comunidad. Esa situación provocó que aumenten esas enfermedades en la población general.
El hecho de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) esté alertando de la situación de la sífilis en todo el mundo, nos habla de un componente cultural. Tiene que ver con la época, la sobrevaloración del placer sexual como agente de gratificación, la promoción de conductas de consumo problemático asociadas a la pobreza, la falta de expectativas de futuro que promueven la gratificación inmediata por sobre el esfuerzo y la planificación. A nivel local, lo que nos está demostrando es que, así como se abandonan las rutas, están abandonándose prestaciones de salud pública por parte del gobierno nacional. Además, con estos datos de la mortalidad infantil se nos indica que, si mueren más niños, es por la falta de controles neonatales y prenatales. Es necesario mencionar la importancia del control temprano del embarazo. Se necesitan al menos cinco controles de la mujer durante el embarazo para detectar las infecciones como la sífilis, la toxoplasmosis y el chagas. De este modo, se puede evitar que la transmitan de la mamá al niño. Cabe aclarar que también existen vacunas y tratamientos para garantizar la salud de la gestante y del bebé.
Si no llegamos a tiempo, si no hay agentes sanitarios preparados para buscar a las mujeres embarazadas, entonces tendremos un aumento incesante de casos. Volveremos a épocas en las que no existía la salud pública.
Si los argentinos pagamos impuestos es porque estamos involucrados en cuidar a nuestras mujeres y a nuestros niños. Pensemos en un hecho que se ve mucho: cuando se abandona el cuidado de las rutas. lo sabemos porque se ve la ruta rota. Pero, cuando se abandona la salud pública se empieza a observar en estos pequeños números que cuestan a veces 10 o 20 años de práctica sistemática para revertir.
Remodelar una sociedad con tantas instituciones y rasgos de solidaridad devenida de la cultura de la ayuda mutua y del humanismo cristiano, de un Estado de bienestar que se resiste a morir, requiere de mucha crueldad. Requiere culpabilizar a la persona por los fracasos de la comunidad. Criterios como “si son pobres, para qué tienen hijos…” son los tiros en el pie que se da un capitalismo extremo que no alcanza a imaginarse un recambio generacional.
Un gobierno que vino a bajar los impuestos y que hasta ahora solo eliminó los impuestos a los bienes suntuosos, favorece la ecuación y la elección fiscal. ¿Adónde va toda la ayuda que los gobiernos nacionales anteriores daban a las provincias ahora que NO EXISTE salud pública nacional? ¿Adónde van los impuestos al combustible ahora que no se arreglan las rutas?
El abandono de la gestión nacional nos cuesta vidas: la de los que trabajan en el transporte, la de los jubilados, la de nuestros adolescentes, la de nuestros niños y la de nuestras mujeres. Pero NO SE VE… Como no se ven los muertos que recibíamos en bolsas negras. Estos números no tienen rostro humano para el gobierno nacional… No son personas… son sólo “efectos colaterales”.
Debemos revertir esta situación antes de que sea catastrófica. Lo que hoy es un aumento del 0,5/1000 nacidos vivos, mañana crecerá exponencialmente si no actuamos hoy.
Dios nos ayude.
Juan Fernando Marcópulos
Dni 21.683.442
Médico MP 3880
Provincia de Corrientes
Sobre el autor: Diputado Nacional MC. Subsecretario de Políticas Sociales de la MCC (2017). Ex director de Centro de Salud del Docente (2004-2019). Ex presidente de la Mutual Taragüi Pora. Miembro de la Asociación Juan XXIII. MESA CAMPO CIUDAD. EX PASTORAL SOCIAL de Goya (1987). Cofundador de la Red “Calcio” de salud y ambiente.
