¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
Gustavo A. Bécquer
Según la página “Wikipedia” la música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. Así también, la misma página dice que la literatura es el arte que utiliza como instrumento la palabra. Por extensión, se refiere, además, al conjunto de producciones literarias de una nación, de una época o de un género y al conjunto de obras que versan sobre un arte o una ciencia.
Música y literatura, literatura y música, ambas pertenecen al campo del arte. Sin embargo, sólo en la literatura, según Gadamer, podemos hablar del “texto eminente”. ¿Por qué? Si bien, y como es obvio, dicho autor da su fundamentación, la pregunta pretende aproximarse a una interpretación acerca de cuáles serían los motivos que llevan al autor a definirse por tal idea.
[…] Si, partiendo de aquí, pretendemos afirmar algo así como la «verdad de la palabra» nos referimos, sobre todo, a la pretensión del poeta. Porque poetizar significa que la palabra de la poesía se confirma a sí misma y que no puede ser confirmada por nada más. En este sentido, es sin duda erróneo, aunque ocurra a menudo, si se quiere llegar desde fuera a la palabra poética, buscando relaciones con la realidad para entender, por ejemplo, la génesis de una obra poética. Así también, es erróneo si se pretende medir su enunciación desde el saber de la ciencia que calificaría como verdadero aquello que la palabra poética designa. Es cierto que la poesía refleja casi siempre una realidad que también puede ser objeto de conocimiento científico. Mas el hecho de que la palabra se confirme a sí misma y no necesite ser reafirmada desde otro lugar, y que incluso ni siquiera lo admita, esto constituye la aletheia (que Heidegger tradujo por desocultamiento), lo que significa más que calificar como correcto cualquier tipo de conocimiento. Más bien, puede tratarse de una palabra que se dice a nosotros; y de una tal palabra se trata cuando sale a nuestro encuentro como poética1.
Me atrevo a pensar que Gadamer, en este sentido, es un moderno porque le preocupa la verdad. Verdad o falsedad del enunciado, la poesía al ser texto, palabra, al estar “ahí”, al objetivarse nos permite racionalizar “libremente”. Nos permite filosofar.
Mi tesis consiste en afirmar que se puede encontrar poesía en la música (y no sólo en la literatura) y esto es posible gracias a la libertad de interpretación tanto del autor como del que la escucha. ¿Poesía en la música? ¿Acaso la música es literatura? ¿Qué tipo de lenguaje las une? ¿Podemos leer música sin tener conocimiento musical?
La reflexión filosófica se ha ocupado de la interpretación acerca del lenguaje poético. Heidegger es un buen ejemplo de ello. Pero algunos filósofos como Shopenhauer, Kierkegaard, Stirner, Nietzsche salen a derribar el edificio moderno de la racionalidad. ¿Por qué nos encontramos con filósofos que están a favor del lenguaje y otros a favor de la música? ¿Cuál es la diferencia en la preferencia de unos y otros? ¿Acaso no están diciendo lo mismo?
El arte como imitación es el peligro que avizora Platón cuando retoma la enseñanza socrática de los peligros del lenguaje. La expulsión de los poetas en La República es el signo de la búsqueda de nuevas formas de conocimiento permitidas ahora por el soporte de la escritura. Los poetas habían concentrado el conocimiento en sus obras, creando una tradición que se basaba en la repetición; ahora era el turno de los filósofos. Con ellos, el conocimiento se desplaza de la tradición a la especulación, a la reflexión crítica que se encuentra sustentada gracias a la escritura filosófica.
Forma parte de la esencia del poeta que, en semejante era, es verdaderamente poeta el que, a partir de la penuria de los tiempos, la poesía y el oficio y vocación del poeta se conviertan en cuestiones poéticas. Es por eso por lo que los poetas en tiempos de penuria deben decir expresa y poéticamente la esencia de la poesía.
La palabra griega eidolon se traduce al español como imagen y en la traducción al latín como simulacrum. La imagen es un simulacro del ser. Del otro lado de la escena filosófica está Heidegger porque la época de la imagen del mundo está representada por el cálculo matemático que sustenta la técnica y la ciencia modernas. Partiendo de la pregunta “¿por qué hay ser y no más bien la nada?” los filósofos han respondido a la pregunta por el ser con el ente. La intención de Heidegger de frenar esta confusión entre el ente y su ser lo lleva a plantear que sólo los poetas se preguntan por el ser, porque la historia de la filosofía ha sido la historia del olvido del ser2.
Donde ocurre esto se puede presumir una poesía que se acomoda al destino de la era. Nosotros, los demás, debemos aprender a escuchar el decir de estos poetas, suponiendo que no nos engañamos al pasar de largo por delante de ese tiempo que-cobijándolo- oculta al ser, desde el momento en que calculamos el tiempo únicamente a partir de lo ente, desde el momento en que lo desmembramos”.3
La verdad como aletheia, es la posibilidad de desocultar el ser, pero ese desocultamiento ya no es obra de la filosofía, sino tarea de la poesía.
Durante las últimas décadas se ha producido en España un fenómeno singular dentro de la llamada “canción de autor”, se trata de pequeños homenajes que estos autores-cantantes hacen a poetas más o menos conocidos de la literatura en lengua castellana poniendo música a sus poemas más famosos. Como ejemplo nada más mencionar a Joan Manuel Serrat y su relación con la poesía en lengua castellana, muy conocidas son sus versiones de poemas de Antonio Machado (1875-1939) entre los que destacan “He andado muchos caminos” de Soledades (1899-1907)
¿Dónde encontramos la poesía en la música de Serrat, a pesar de que se vale de la poesía para hacer música? Mi respuesta es en la interpretación de la poesía que el autor hace al crearle una música al poema. Esta idea es trasmitida al que escucha en forma de melodías, ritmos, sonidos que adquieren al ser escuchados una significación especial.
¿Provoca el mismo efecto en todas las personas? ¿La música es verdaderamente un lenguaje universal, como suele afirmarse? De acuerdo con un estudio del Instituto Max Planck de Neurología de Leipzig (Alemania), la respuesta a este último interrogante es afirmativa, ya que los sentimientos expresados musicalmente se entienden igual en todo el mundo y la música logra superar sin mayores dificultades las barreras entre las culturas.
El hecho es que una de las actividades que más realizan los adolescentes es escuchar música. La música une a individuos de puntos muy diferentes de la sociedad. Desde un neohippie belga con un anillo en la nariz, hasta un breakdancer de Tokio, con trenzas rasta y vaqueros anchos. Las personas que no se encuentran próximas en el espacio social, pueden de esta manera, encontrarse e interactuar, por lo menos brevemente, teniendo algo en común.
La música es escuchada por las personas de diversas maneras debido a que existen géneros musicales diferentes. Es frecuente encontrar en cualquier ámbito a diferentes tipos de personas, es decir, diferentes en muchos sentidos, sexo, edad, etnia, religión, ideología, etc escuchando música y muchas veces con los auriculares puestos. No es tan frecuente, encontrar personas leyendo en cualquier parte. Esto nos da la idea de que hoy en día no sólo el libro es transportable, sino que la música también puede ser llevada a cualquier parte, la música es capaz de transportarnos a mundos desconocidos, nos libera de tensiones, puede cambiar nuestro estado de ánimo, parece ser que tiene la misión de cumplir una función en nosotros y en otros seres vivos, son muy difundidas las investigaciones realizadas en plantas y el efecto que la música ha producido en las mismas.
[…] Música, es lo que Nietzsche quiere escuchar cuando escribe filosofía, palabras que se articulen melódicamente y no en dirección a una verdad. En este registro, sólo Wagner es la música: ninguna partitura lo acerca tanto a su filosofía como las obras de su maestro. Nietzsche es su traducción literaria, su fundamento, y también su continuación. Lo que le brinda la cosmología wagneriana no es un contenido, contra el que descarga su dinamita una y otra vez, sino un lenguaje posible para la construcción de su pensamiento. A esta altura, con toda una obra publicada y con Wagner ya muerto, las referencias a su música dejan de ser el signo de una devoción personal para convertirse en el síntoma de un extravío: Nietzsche sabe que el género filosófico, tal como se había edificado hasta entonces, está acabado. Es decir, ya no es posible seguir la senda que el pensamiento filosófico había trazado a lo largo de su historia. Por eso su obra plantea la exigencia de nuevos oídos; por eso la continua referencia al carácter musical de sus escritos o la utilización de metáforas sonoras como escala, tempo, preludio de un pensamiento, melodía.4
Nietzsche escribe muy bien, comprende el sentido de las palabras. Pero no es un moderno, desconfía, pone en duda a la razón, tiene una vena escéptica profunda. Nietzsche es un poeta, sin embargo, está más cerca de la música. ¿Por qué? Será acaso porque la música representa a la vida misma a los instintos, al deseo, a la embriaguez, a Dionisos, a los coros… Deposita en la música su confianza porque la considera como único medio para la voluntad de poder, la posibilidad del hombre de conocerse a sí mismo. ¿Desconfía de la ciencia, la religión y la filosofía porque están sujetas a valoraciones morales y la música? La música está libre de toda valoración moral, por eso la coloca por encima de estas otras expresiones humanas.
La música es anterior a la palabra, el bebé escucha la voz de su madre en el vientre y es capaz de reconocerla dentro de otros sonidos. Después viene la palabra, después de un proceso de aprendizaje. Proceso de aprendizaje que nos coloca frente a Otro igual a mí y a la vez diferente. La música es poesía porque puede ser interpretada y en cada interpretación hay una creación. Y en toda creación hay poesía, hay belleza. Hagamos un ejercicio mental de pensar al mundo sin música, sin sonidos. ¿Qué clase de mundo sería? ¿Cómo serían posibles las palabras? ¿Acaso éstas no están formadas de sonidos?
Autora: Prof. Claudia Núñez
Notas
1-GADAMER, H-G. Los caminos de Heidegger, Herder, Barcelona, 2002.
2-UZIN OLLEROS, A. Introducción al pensamiento de Alain Badiou. 1a ed. Buenos Aires: Imago Mundi,2008, p. 30
3- HEIDEGGER, M. Holzwege, p. 244
4- VARELA, GUSTAVO. Nietzsche: una introducción. -1a ed.– Buenos Aires: Quadrata, 2010. p. 81-82

