Argentina, el siglo XXI y la Patria incompleta

El pueblo unido del Río de la Plata gritó “¡Libertad!” y se erigió independiente ante las naciones del mundo el 9 de julio de 1816. Sin embargo, en enero de 1833 la corona británica invadió las Islas Malvinas (fue la tercera invasión inglesa del siglo XIX), desplazando a nuestros compatriotas que hasta ese momento vivían en las islas, e instalando una colonia que perduraría hasta la actualidad. 

Si bien desde muchas corrientes intelectuales alrededor del mundo se transmite la idea de que la independencia de los pueblos es una lucha constante a través del tiempo, en el caso de Argentina el colonialismo es literal, puesto que la bandera de una nación enemiga flamea en una parte de nuestro territorio. 

Los intereses que llevaron a los ingleses a la invasión y permanencia en las islas fueron mutando a través del tiempo. El archipiélago representó para la corona británica, desde el inicio, la proyección del poder imperial, recursos económicos y control marítimo. En un momento donde no existía el canal de Panamá, el tráfico marítimo entre el Atlántico Sur y el Pacífico se hacía a través del Estrecho de Magallanes, el Cabo de Hornos o, más hacia el sur, el mar de Hoces. Las Islas Malvinas representaban un lugar de aprovisionamiento para los barcos, pero también control militar. Los recursos en materia de ganadería ovina y pesquera no eran menores. 

El siglo XX se abrió paso con dos guerras mundiales y el traspaso como potencia global desde Inglaterra a los EE.UU. Después de la Segunda Guerra Mundial, se inició un movimiento de descolonización desde África al resto del globo que encontró respaldo institucional en las Naciones Unidas (de ahora en más NNUU). Si bien en un primer momento el Reino Unido inscribió en NNUU a las Malvinas como territorio a descolonizar, nunca cumplió con ningún tratado. Esto fue en gran parte porque empresas petroleras descubrieron que las plataformas de las islas son ricas en hidrocarburos. En paralelo, Argentina jamás renunció al reclamo diplomático por la soberanía de las islas tanto en Naciones Unidas como en múltiples foros internacionales, con firmeza, pero sin éxito material. Hasta que durante el gobierno de facto que inicia en 1976 y bajo la presidencia del General Leopoldo Galtieri, el país abandona la diplomacia y el 2 de abril de 1982 el Ejército Argentino desembarca en las islas tomando el control de su comandancia, dando así inicio a lo que se conocería como la Guerra de Malvinas. La historia y el desenlace de ese conflicto bélico vive y duele en la memoria de nuestro pueblo. Desde entonces todos los 2 de abril los argentinos conmemoramos y honramos a las y los héroes, que lucharon y dieron sus vidas en esa porción de la Patria. 

Pero las Malvinas no representan únicamente una causa histórica. Las Malvinas representan activos e intereses geopolíticos actuales. Siguen siendo una puerta de entrada estratégica al Atlántico Sur, contienen enormes recursos pesqueros, energéticos y una ubicación clave cercana a la Patagonia, con proyección al continente Antártico. Es así que nuestra nación se encuentra con parte del territorio arrebatado por un enemigo externo, y con otra porción peligrosamente desprotegida como ser la Patagonia. El sur de nuestro país es rico en agua dulce, minerales, fauna, y particularmente vulnerable por estar en gran parte despoblada y sus fronteras desprotegidas. Es por eso que hablar de Malvinas no es únicamente hablar de un legítimo reclamo de soberanía. Debemos comprender con urgencia que Malvinas, además, es una pieza clave en la geopolítica actual, que tiene importancia nodal para las ambiciones imperiales, y que en un mundo donde vuelve a regir la ley del más fuerte necesitamos contar con una estrategia de defensa nacional en forma urgente. 

Cada 2 de abril al conmemorar a nuestros héroes también debemos entender lo que está en juego en el presente y en el futuro. Malvinas no es solo historia. Malvinas es un símbolo y una causa que nos une como compatriotas en la defensa de nuestra soberanía, y en la obligación de buscar la grandeza de nuestra Nación. 

Autor: Ariel Esmay

Sobre el autor: Ariel es Médico Clínico egresado de la U.N.R. Actualmente, cursa la Licenciatura en Relaciones Internacionales.