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Alas negras
Cuento Había muchos rosales en el patio, pero ninguna amiga con quien jugar. Las tardes litoraleñas pesaban en la soledad. El jacarandá a veces hacía de amigo, aunque nunca respondía a sus acertijos. “De seguro no me contesta porque no sabe la respuesta”, “es viejo al pedo entonces” pensaba ella decepcionada por jugar con
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Goya, guaina porá

Ya se siente en el ambiente la gente que viene y va. Es Goya que está de fiesta como una guaina porá. Goya Petit París, conocida por tu gente con el alma encantadora y el corazón muy alegre. Se pinta con los colores que alegran el corazón. Un chamamé ya se escucha el baile va
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Ambivalencia afectiva
Nerviosa por conocerte le pregunté a mi amigo por vos, me dio pocos detalles, pero los suficientes para saber que eras lo que buscaba. Prometí no dejar que la sensación de escuchar el canto de los ángeles, de besar las manos del señor, de volar y sentirse libre invada mi corazón; y cuando te vi
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En la ruta
Cuento El colectivo no iba ni muy rápido ni muy lento. Las cortinas rojizas, bajo la luz de los foquitos, resaltaban intensamente. El ruido del motor era lo único que se podía oír. La niebla que se tragaba la ruta embriagaba al conductor con una espera insoportable. Aparentaba que pronto llegarían a destino. Cada tanto,
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Debo matar a mi marido
Cuento La mañana del viernes me levanté decidida a matar a mi marido. Ordené nuestra cama, me tomé una ducha rápida y cargué el revólver. Lo cargué completo. No quería guardarme ninguna bala. Entre él y yo lo habíamos jurado siempre así: “sin guardarnos nada”. Matar a un marido no es algo que se hace
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naturaleza arácnida*
I. un alacrán violeta camina sobre los azulejos rosados arrastra la tristeza del domingo a las siete de la tarde y lentamente hunde su aguijón eficaz ¿quién pudiera saltearse esta hora del domingo y empezar la semana como si los alacranes no existieran? ¿quién pudiera incluso tachar este año entero con todas sus semanas y
