En 1982, el gobierno de facto, a través de un decreto presidencial, estableció esta fecha como “Día de la Cultura Nacional”, en homenaje al 25° aniversario del fallecimiento de Ricardo Rojas. Ahora bien, algunos se preguntarán “¿qué rol tuvo Rojas en la cultura nacional?”
Ricardo Rojas fue un polifacético e inquieto intelectual nacionalista. A lo largo de su vida se desempeñó como escritor, poeta, dramaturgo, historiador, ensayista, investigador literario, orador, político y profesor universitario. Entre sus obras más destacadas, podemos mencionar: “El País de la Selva” (1907), considerado como uno de los libros más representativos de la cultura nacional; “Blasón del Plata” (1912) que apela místicamente al orgullo nacional; “Argentinidad” (1922) que describe el proceso democrático del período de la independencia; “Eurindia” (1924), que enfatiza la deuda cultural de Argentina con sus herencias europeas e indígenas; “El Santo de la Espada” (1933), novela biográfica sobre José de San Martín, que impactó hondamente en los argentinos. Pero, probablemente, su más importante contribución haya sido “Historia de la Literatura Argentina” (ocho volúmenes).
Además, llegó a ser rector de la Universidad de Buenos Aires, entre 1926 y 1930. Asimismo, la mayoría de las Universidades de América le otorgaron la ejecutoria de Doctor “honoris causa”, y las academias de mayor predicamento en el ámbito de habla castellana le reservaron el clásico galardón de los miembros dilectos. Entre otro de sus logros, ganó el Premio Nacional de Literatura.
En cuanto a su nacionalismo, bregó por la inclusión de los aborígenes y de los inmigrantes (junto con su descendencia nacida en Argentina) dentro de un mismo concepto de “nación”. Este proyecto de integración no solo lo desarrolló por vía de la imprenta, sino que alentó y sostuvo en cuantos organismos e instituciones prestó sus servicios. De igual modo, Rojas fue uno de los responsables de difundir la obra Martín Fierro (1872), de José Hernández, como una pieza fundamental de la identidad cultural.
Por otra parte, fue significativa su participación en los homenajes del Centenario del fallecimiento del General Manuel José Joaquín del Sagrado Corazón Belgrano. El 18 de junio de 1920, dictó una emotiva conferencia en las honras tributadas por la Universidad de Buenos Aires, en la cual expresó que Belgrano “había evocado esa libertad entre los precursores de la colonia; él la había fundado entre los próceres de la revolución; él la había simbolizado, para los campeones de la epopeya, en los suaves colores del estandarte; pero ninguno de los paladines contemporáneos sufrió mayor dolor de ingratitud, hostilizado por este pueblo que él llamó a la vida, y que tan pronto a él mismo lo devoró. Triste experiencia de la historia: las generaciones extraviadas deifican en carne a quienes se les igualan, y lapidan a aquellos para quienes la posteridad reserva sus laureles. […]
Siento vergüenza, señores, de decir a mis compatriotas que aquella muerte de Belgrano es un símbolo aleccionador; y no tenemos el derecho a rememorarla, si no ha de ser para confesar vergüenza de los argentinos, que dejaron morir en el olvido y en la miseria al argentino que más amó a su patria. […]
La muerte de Belgrano no tendría ese valor de símbolo que le atribuyo, si no aprovechamos también la ocasión para decir el significado actual de su vida, contemplando rasgos diversos de su biografía, como quien reconstruye, por sus varios perfiles, la sólida unidad de la silueta estatuaria.”
En fin, encontramos en Ricardo Rojas a un defensor de la esencia nacional, quien, con esmero, reivindicó la cultura en las provincias como requisito indispensable de la identidad del país. En él, hallamos un promotor de las letras, las artes y las ciencias.
Profesor Darío A. Núñez , integrante de la Asociación Belgraniana de Goya.

