Este artículo recupera un fragmento de la experiencia de lectura literaria desarrollada durante enero y julio de 2024 en la Unidad Penal N° 8 de la ciudad de Goya (Corrientes). Además, comparto con los lectores algunas perspectivas consideradas para diseñar el taller de lectura al que titulé ‘La lectura como arte y creación de nuevos sentidos’.

Para la elaboración del proyecto partí, en primer lugar, de la identificación de los desafíos del fomento de la lectura literaria en el contexto de privación de la libertad. Para ello, los aportes de Sergio Frugoni en su artículo “Bibliotecas itinerantes, lecturas y mediadores en contextos de encierro” (2018) fueron un faro en medio de las hostilidades y los prejuicios sociales sobre el acceso a la cultura escrita de los internos de la Unidad Penal N° 8. Frugoni sostiene que “(…) En los encuentros de trabajo con los internos vamos construyendo, paso a paso, la posibilidad de imaginar -e imaginarse- puentes hacia los libros y la lectura. Es un camino individual que excede recetas y caminos previsibles. Sobre todo, porque muchos de las personas que concurren a los talleres tienen una biografía de lectura marcada por la exclusión y el fracaso escolar. Algunos de ellos están terminando la educación primaria y otros ya egresaron de la secundaria (…)” (2018, p. 117). Esta perspectiva era semejante a la observada en la institución en la que se ofreció el taller. Agrego que muchos internos, por elección, no asistían a la escuela y, por ende, no tenían acceso a los libros de la biblioteca escolar. Además, otros, no sabían leer y escribir, y por su edad optaron por no estudiar. Entonces, encontrarse con un libro era prácticamente una utopía.

En lo concerniente a las Tertulias Literarias Dialógicas (en adelante TLD), estrategia elegida para el taller, recurrí a las nociones teóricas de María Luisa Miretti (2011) quien se refiere en su texto “La literatura en la escuela” a la necesidad de partir de interrogantes medulares en nuestras prácticas lectoras dentro del taller, “(…) por ello la idea es crear un sitio de libertad en el que la lectura conduzca naturalmente a la expresión (…)”. El contexto en el que se implementó el proyecto planteó desafíos no contemplados en los lineamientos habituales utilizados a la hora de diseñar este tipo de propuesta y al tratarse de un taller de lecturas literarias las estrategias didácticas varían según el grupo y sus intereses. Miretti también dice que la Literatura tiene como objetivo leer por placer, justificar las interpretaciones y valorar las diferentes expresiones estéticas. Por supuesto que surgieron dudas respecto a la idea de ‘lectura por placer’ dentro de un espacio cerrado, pequeño, muy húmedo y con poca iluminación como lo es aquel que se destina a las clases del nivel secundario en la Unidad Penal. Pero, se tuvo presente la disposición de los interesados para experimentar las TLD, a quienes les llamó la atención la iniciativa. Para sorpresa de las que organizamos los encuentros, se inscribieron 28 personas. Aunque las condiciones edilicias no fueron las más adecuadas, el ambiente creado por la lectura en voz alta favoreció el intercambio de ideas y la escritura creativa.

Para el taller, la teoría de la Recepción tuvo gran impacto, ya que considera al lector como un receptor activo que completa el sentido del texto. Dice Miretti: “(…) La Estética de la Recepción focaliza su atención en el receptor o lector, a quien coloca como figura central pues entiende que de la tríada autor-libro-lector, (…)” (2020a, p. 78). Me pareció importante incorporar un espacio de lecturas literarias que no condicione a ninguno de los internos. La invitación fue abierta, destinada a cualquier persona interesada en vivir un momento de distención. Quienes asistieran no debían cumplir con ningún requisito particular (relacionado con lo académico). Sólo debían ajustarse a las pautas establecidas por la Unidad Penal en cuanto a normas de convivencia.

La elección de los textos

El contexto de privación de la libertad, una de las modalidades del sistema educativo e incorporado en la Ley de Educación Nacional 26.206, ofrece desafíos que no siempre contemplamos cuando diseñamos la enseñanza durante la formación docente. En este sentido coincido con Miretti al afirmar que la selección de los textos que damos de leer es arbitraria, “(…) y está asociada con el canon escolar (…)”. ¿Qué textos serían los más adecuados? Si no deseo que el taller se viva como una clase de Lengua y Literatura ¿qué decisiones deberé tomar? ¿Cuáles serían los temas que les podría interesar? Para tratar de responder a esos interrogantes durante el diseño del taller, apelé a mis gustos y a mi propia autobiografía lectora. Por eso, también se entiende como una decisión arbitraria. Consideré que lo fundamental sería el placer de leer que, como ya mencioné, es uno de los objetivos básicos de la educación literaria. Los textos que seleccioné fueron los siguientes: “El gaucho Martín Fierro”, cantos I, VII, VIII, IX y X; una selección de tiras cómicas que tienen como protagonista a Inodoro Pereyra, personaje creado por Roberto Fontanarrosa; y “El fin”, de Jorge Luis Borges. Pensé que estos textos podrían ofrecer una perspectiva interesante sobre la identidad, la amistad, el respeto al otro, la mirada hacia la mujer, entre otras cuestiones. La literatura argentina siempre ofrece elementos amalgamados en el lenguaje, las costumbres, la injusticia y los representa en descripciones profundas y siempre cercanas. La figura del gaucho me pareció potente para apreciar y valorar los textos. De igual modo, solo fue una idea inicial que incorporé en el taller de enero. Para la próxima experiencia, valiéndome de los resultados del primer taller, hice cambios relacionados con las devoluciones que me hicieron los participantes. Y como dice Miretti: “(…) nuestro gran desafío pasará por saber elegir buenos libros, disfrutar sus lecturas, reflexionar junto con nuestros pares, discutir, hablar, consensuar, llegar (o no) a acuerdos a partir de las valoraciones de dicho texto (…)” (2020b, 76).

La mediación de la lectura y las estrategias didácticas

Graciela Bialet nos dice que “(…) leer es una acción significativa y voluntaria. Despertar el deseo de lecturas es entonces un desafío educativo y cultural (…)” (2023a, p. 21). Nos queda claro que todos los ciudadanos “tienen derecho a acceder a la lectura”. Dar de leer es una de las acciones más amorosas que podemos realizar como mediadores. Leer salva vidas, “(…) salva del dolor de vivir midiendo su fecha de caducidad, les grita que pueden ser libres, únicas y originales (…)” (Bialet, 2023b, p. 47). Leer pone en tensión lo que conocemos y lo que nos dijeron, por eso invita a hablar de la vida, a ‘destapar’ baúles, a reír, a llorar, a enojarse. La literatura y la vida (traducida en un habla cotidiana) se mezclan, se fusionan.

Para el taller opté por la lectura modélica (lectura en voz alta) porque consideré que no deberían generarse presiones innecesarias (determinar quién leerá, por ejemplo). Además, tuve en cuenta que no todos querrían leer (aunque se les haya facilitado el material de lectura), sino sólo escuchar. Otros internos no saben leer o tienen dificultades para ver. Por lo tanto, mi responsabilidad era garantizar su derecho a la lectura.

Si bien el objetivo inicial de la propuesta fue fomentar la lectura literaria, decidí incorporar tres actividades de escritura creativa a partir de consignas que invitaban a la reflexión y que sufrieron ajustes a partir de la dinámica y los intercambios surgidos durante cada encuentro. La concreción de las actividades era totalmente voluntaria, sin exigencias normativas y pedagógicas.

Las TLD, la mejor opción

María Luisa Miretti describe del siguiente modo las TLD: “(…) son grupos de lectores que se reúnen semanalmente para interactuar en torno al objeto libro y la lectura (…) (2020c, p. 126). Me pareció que el taller creado para la Unidad Penal N° 8 trató de captar la esencia de las TLD. Al seguir la perspectiva de Bajtín que concibe al sujeto y al sentido como constitutivamente dialógicos y polifónicos, la interacción dialógica que se produjo entre quince y veintiocho personas (en promedio) durante tres semanas fue particularmente enriquecedora. Se reflexionó y se puso a disposición de los presentes las múltiples interpretaciones surgidas.

Algunas conclusiones

Agrego que lo observado por Miretti en su libro “La literatura en la escuela” sobre las TLD es lo que también experimenté: la lectura en voz alta, la reflexión y el diálogo a partir de lo que cada uno interpretó facilitó el intercambio. No se monopolizó la opinión, ni se intentó imponer una verdad absoluta, “(…) se lee en voz alta y se habla sobre lo leído con una proyección de la literatura sobre la vida (…)” (2020d, p. 127).

Sostener la lectura literaria en contextos de privación de la libertad supone asumirla como una práctica cultural en clave de derechos, capaz de habilitar subjetividad y vínculos allí donde predominan la vigilancia y la restricción de la palabra. En esta línea, Michele Petit destaca que la literatura puede colaborar en la construcción del sí mismo, especialmente en contextos de vulnerabilidad, al ofrecer relatos, imágenes y palabras para pensar(se). Sin embargo, como advierte Sergio frugoni, las prácticas de lectura en la cárcel están atravesadas por condiciones institucionales adversas. Por ello, la mediación no es un complemento, sino un eje central.

Cecilia Bajour (2020) aporta aquí una clave fundamental: leer es también escuchar, y esa escucha incluye el valor del silencio, entendido no como ausencia o imposición disciplinaria, sino como un espacio cargado de sentido que habilita la imaginación, la reflexión y la apropiación subjetiva del texto. Crear escenas de lectura implica, entonces, cuidar los tiempos, las voces y los silencios para que cada lector pueda sentirse convocado como sujeto activo.

Desde esta perspectiva, las TLD se presentan como un dispositivo particularmente potente: al promover el diálogo igualitario y la lectura compartida, democratizan la interpretación y transforman la lectura en una experiencia colectiva de sentido, donde la polifonía de voces interrumpe el impuesto y lo resignifica como escucha.

Bibliografía teórica del Proyecto de Lectura Literaria

Bajour, Cecilia (2020). “Literatura, imaginación y silencio: desafíos actuales en mediación de lectura”. Lima: Biblioteca Nacional del Perú.

Bajtín, Mijaíl (1982). “Estética de la creación verbal”. México: Siglo XXI.

Chambers, Aidan (2013 [1991]). “La lectura en voz alta”, en El ambiente de la lectura. Fondo de Cultura Económica.

Dolar, Madlen (2007). “Una voz y nada más”. Buenos Aires: Manantial.

MIRETTI, María Luisa (2020). “La literatura en la escuela. Posibles estrategias didácticas para una educación literaria desde las tertulias dialógicas literarias”. Paraná: Fundación La Hendija.

Nancy, Jean-Luc (2007). “A la escucha”. Buenos Aires: Amorrortu.

Perec, Georges (1986). “Leer: bosquejo sociofisiológico” en Pensar, clasificar. Barcelona: Gedisa.

Petit, Michele (2018 [2001]). “Lectura literaria y construcción de sí mismo”, en Lecturas: del espacio íntimo al espacio público. México: Fondo de Cultura Económica. Versión digital disponible en https://ifdvregina-rng.infd.edu.ar/sitio/upload/PetitLecturas.pdf

___________ (2016). “Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural”. México: Fondo de Cultura Económica.

Autora: Prof. Silvana Molina